El noveno mandamiento nos llama no solo a evitar la mentira, sino a comprometernos activamente con la verdad, incluso cuando nos cuesta algo.
El Peligro del Chisme

El chisme destruye reputaciones y amistades. El noveno mandamiento nos llama a examinarnos honestamente sobre nuestro propio hablar.
No Darás Falso Testimonio

No Darás Falso Testimonio Serie: Los 10 Mandamientos «No darás falso testimonio contra tu prójimo.» (Éxodo 20:16) Introducción Una mujer había hablado mal de otra persona en un pueblo. Después de un tiempo, sintió culpa y fue a pedir consejo. El hombre que la escuchó le dijo: «Toma una almohada de plumas, súbete a un lugar alto, rómpela y deja que el viento se lleve todas las plumas». Ella lo hizo. Luego volvió, pensando que ya había cumplido. Pero entonces él le dijo: «Ahora ve y recoge cada una de las plumas». La mujer respondió: «Eso es imposible. El viento...
Tus Palabras Importan: El Noveno Mandamiento

Nuestras palabras tienen un poder que muchas veces subestimamos. El Noveno Mandamiento nos llama a examinar cómo usamos la lengua, qué prohíbe, qué promueve y qué revela sobre nuestro corazón.
Palabras que no se pueden recoger

Las palabras, como las plumas al viento, no siempre pueden recogerse. El noveno mandamiento nos llama a tomar en serio cada palabra que pronunciamos.
Murió entre ladrones para salvar a los ladrones

Jesús fue crucificado entre ladrones para salvar a los ladrones. El evangelio no baja el estándar; nos ofrece a un Salvador que cumplió el estándar en nuestro lugar y murió por nosotros siendo aún pecadores.
El Robo más Grave: Robarle a Dios

El robo más grave es robarle a Dios. Pero el octavo mandamiento también tiene un lado positivo: somos llamados a ser mayordomos fieles de todo lo que Dios nos ha confiado.
Más formas de robar de las que imaginamos

El octavo mandamiento abarca mucho más que el robo visible. El fraude, la retención de salarios, la usura y el chisme son formas reales de robar que Dios no pasa por alto.
Robar no empieza en las manos

El robo no comienza en las manos sino en el corazón. La codicia, el descontento y la desconfianza en Dios son sus raíces más profundas, y solo el evangelio puede sanarlas.
No Robarás – El Octavo Mandamiento

El octavo mandamiento dice solo dos palabras, pero su alcance llega hasta lo más profundo del corazón. Descubre qué revela realmente este mandamiento sobre nuestros deseos, y por qué el evangelio es la única respuesta suficiente para quienes lo han quebrantado.
