Hacer morir el pecado requiere más que modificar conductas. Aprende a combatirlo radicalmente, dependiendo del Espíritu.
Examina el rumbo de tu vida

La pregunta no es solo si has pecado, sino qué revela el rumbo de tu vida. Examínate a la luz de Romanos 8:13.
El pecado siempre oculta la factura

El pecado siempre muestra el brillo del producto y oculta el precio de la factura. Aprende a reconocer su engaño.
Dale muerte al pecado, por el Espíritu que vive en ti

Introducción La experiencia desconcertante del creyente Tal vez una de las experiencias más desconcertantes de la vida cristiana sea esta: sabes que Cristo te salvó y que ya no eres la misma persona que eras antes, y sin embargo todavía encuentras dentro de ti deseos, pensamientos y reacciones que sabes que no agradan a Dios. Puedes estar convencido de que el pecado ya no domina tu vida y, pocos días después, volver a perder la paciencia, sentir de nuevo aquella tentación que pensabas haber vencido, o descubrir que ese pecado contra el que llevas tiempo luchando todavía tiene fuerzas para...
Dale Muerte al Pecado por el Espíritu

¿Por qué seguimos luchando contra el pecado si Cristo ya nos libertó? Romanos 8:12-13 responde esta pregunta con claridad y esperanza: el tirano fue destronado, pero debe ser hecho morir continuamente, no en nuestras propias fuerzas, sino por el Espíritu que habita en nosotros.
Ya no le debes nada al tirano

Cristo ya destronó el dominio del pecado sobre ti. Ya no le debes obediencia. Aprende a vivir conforme a esa libertad.
Preséntate a Dios: toda tu vida a Su servicio

Presentarnos a Dios significa colocar cada parte de nuestra vida a Su disposición. No obedecemos para ser aceptados; obedecemos porque ya lo somos.
Considérate: muerto al pecado, vivo para Dios

Considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios no es imaginación; es reconocer cada día la identidad real que ya recibimos en Cristo.
Ya no eres esclavo: el viejo amo fue derrocado

El dominio del pecado fue quebrantado en la cruz. No peleamos para obtener libertad; peleamos desde la libertad que Cristo ya conquistó.
Unidos a Cristo: muertos y resucitados con Él

Nuestra unión con Cristo significa que Su muerte y resurrección son nuestras. Ya no somos los mismos; andamos en novedad de vida.
