David no comienza con sus bendiciones, sino con su relación. El Señor es tu Pastor: tu Proveedor, tu Guía y tu Defensor. Eso lo cambia todo.
No olvides lo que Dios ya hizo

Dios mandó guardar el maná como memorial porque sabemos olvidar. ¿Qué historias de Su fidelidad guardas en tu memoria para los días difíciles?
Detenerse también es un acto de fe

Algunos israelitas no pudieron descansar el séptimo día, no por pereza, sino por desconfianza. ¿Puedes detenerte y confiar en que Dios sostiene lo que tú sueltas?
Lo suficiente para hoy: cómo vencer la ansiedad de acumular

Guardar maná de más significaba no creer en la promesa de Dios. ¿Estás administrando tus recursos con fe o con miedo disfrazado de prudencia?
Busca Primero Su Presencia, no Su solución

Antes del maná, Dios pidió que el pueblo se acercara a Su presencia. ¿Es Dios tu primer recurso cuando la necesidad llega, o el último?
El Dios que provee en el desierto

Idea central Dios prueba y forma a Su pueblo por medio de la provisión diaria del maná, enseñándole a depender de Su fidelidad tanto en el trabajo cotidiano como en el descanso del día de reposo, para que reconozca que Él es el único Proveedor verdadero, y para que el pan del desierto apunte hacia el verdadero pan del cielo, Jesucristo, quien sacia para siempre el alma que viene a Él. Introducción ¿Alguna vez has sentido que, a pesar de todo lo que Dios ya ha hecho por ti, la primera dificultad seria te hace dudar de Él como si...
Pan Del Cielo Para un Pueblo de Poca Fe

Un mes después de la liberación más grande de su historia, Israel dudó de Dios en el desierto. Éxodo 16 nos enseña cómo Dios prueba y forma a Su pueblo por medio del maná, y cómo ese pan del cielo apunta al único que sacia para siempre: Jesucristo.
Cuando el miedo edita tu memoria

El miedo edita nuestra memoria y convierte el pasado en un paraíso que nunca existió. ¿Qué parte de tu historia has reescrito para justificar tu queja de hoy?
El Calvario cubre también tu pasado

Cristo cargó también con los pecados de tu pasado. En Él no hay condenación; puedes vivir hoy con gratitud y obediencia.
Tu seguridad no descansa en tu fuerza, sino en tu Redentor

Tu perseverancia no depende de cuán fuerte seas, sino de la fidelidad del Redentor que jamás soltará a los suyos.
