Texto bíblico: «Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.» — Hebreos 7:25
Reflexión: Los sacerdotes del Antiguo Pacto eran pecadores y mortales; su obra nunca terminaba del todo. Cristo es diferente: ofreció un sacrificio perfecto, se sentó a la diestra del Padre porque terminó, y ahora vive para interceder por ti sin interrupción. Él te entiende porque pasó por el sufrimiento como tú. Cuando el enemigo te acusa, hay Alguien que ya está hablando a tu favor. Tienes un Abogado que nunca descansa y que te mira siempre con compasión, no con desprecio.
Aplicación práctica:
- Cuando sientas que tu conciencia te acusa sin parar, recuerda en voz alta: «Cristo vive para interceder por mí ahora mismo.»
- Dedica un momento hoy para agradecerle a Cristo específicamente por su ministerio de intercesión continua a tu favor.
Pregunta de reflexión: ¿Cómo cambia tu manera de orar saber que Cristo ya está intercediendo por ti antes de que abras la boca?
Oración sugerida: Señor Jesús, gracias por no abandonar tu ministerio sacerdotal después de la cruz. Gracias por vivir para interceder por mí. Confío en ti hoy. Amén.

