El octavo mandamiento abarca mucho más que el robo visible. El fraude, la retención de salarios, la usura y el chisme son formas reales de robar que Dios no pasa por alto.
Author: Saladín (Eduardo Saladín)
Robar no empieza en las manos
El robo no comienza en las manos sino en el corazón. La codicia, el descontento y la desconfianza en Dios son sus raíces más profundas, y solo el evangelio puede sanarlas.
No Robarás – El Octavo Mandamiento
El octavo mandamiento dice solo dos palabras, pero su alcance llega hasta lo más profundo del corazón. Descubre qué revela realmente este mandamiento sobre nuestros deseos, y por qué el evangelio es la única respuesta suficiente para quienes lo han quebrantado.
No Robarás: Lo Que Este Mandamiento Revela de Tu Corazón
El octavo mandamiento dice solo dos palabras, pero su alcance llega hasta lo más profundo del corazón. Descubre qué revela realmente este mandamiento sobre nuestros deseos, y por qué el evangelio es la única respuesta suficiente para quienes lo han quebrantado.
No Robarás: Un Espejo para el Corazón
El octavo mandamiento es un espejo que expone el corazón. Antes de respirar aliviados, debemos preguntarnos si hemos comprendido verdaderamente lo que significa robar.
Gracia para un nuevo comienzo
La gracia de Cristo es mayor que cualquier pecado sexual, ofreciendo perdón completo y transformación real.
Guardando el Corazón
La pureza requiere decisiones concretas: guardar los ojos, cuidar las relaciones y cultivar activamente lo bueno en comunidad.
La gracia mayor que el pecado
Cristo murió por personas atrapadas en pecados sexuales. Su gracia es suficiente para lavar, santificar y restaurar completamente.
Adulterio en el Corazón
Jesús enseña que la lujuria es adulterio en el corazón, y demanda pureza interior, no solo externa.
Lo sagrado profanado
El adulterio profana lo sagrado, tratando como común lo que Dios consagró, y comienza mucho antes del acto físico.


