La oración es el oxígeno espiritual de la iglesia, no un lujo ocasional sino una necesidad vital para una vida cristiana saludable.
Author: Saladín (Eduardo Saladín)
La Oración de una Iglesia Saludable
Estamos predicando una serie acerca de las marcas de una iglesia saludable. Hoy predicaremos sobre la oración. Todos entendemos algo básico: para poder vivir hay que respirar. Nadie dice: «Hoy voy a respirar solamente si tengo una emergencia». El oxígeno no es un lujo; respiramos constantemente porque si dejamos de hacerlo, morimos. La Biblia nos...
Equipados para Toda Buena Obra
La Palabra de Dios nos equipa completamente para una vida cristiana madura y fructífera, preparándonos para las buenas obras que Él tiene para nosotros.
Reprensión que Sana
La reprensión de la Palabra de Dios es una expresión de su amor, diseñada para sanarnos y restaurarnos cuando nos desviamos del camino correcto.
Enseñanza que Ordena Nuestro Pensamiento
La Palabra de Dios ordena nuestro pensamiento y nos protege del engaño, dándonos sabiduría divina para cada área de la vida.
La Palabra que Transforma
La Palabra de Dios nos conduce a la salvación en Cristo y continúa transformándonos para que seamos instrumentos de su gracia.
La Palabra de Dios: El Fundamento de una Iglesia Saludable
Una iglesia puede tener todo lo externo perfecto, pero si la Palabra de Dios no es central, falta lo esencial. Descubre por qué la Palabra debe ser la autoridad suprema que guía toda la vida de la iglesia.
La Autoridad Suprema de la Palabra
La Palabra de Dios es nuestra autoridad suprema, inspirada y sin error, que debe gobernar cada área de nuestras vidas.
La Centralidad de la Palabra de Dios
Imagínense que ustedes van a un restaurante muy bonito con una decoración moderna, con una música que está muy bien escogida, unas sillas sumamente cómodas, la mesa con un centro de mesa y un mantel hermoso. El personal viene, los camareros amables, atentos. Usted va a ese lugar, encuentra muchas personas conocidas, todo parece perfecto,...
Una nueva ciudadanía, un nuevo Rey
El evangelio no solo perdona nuestra culpa, nos da una nueva ciudadanía. Somos trasladados del dominio de las tinieblas al reino de Cristo. Vivimos en este mundo, pero pertenecemos a un Rey eterno.



