Todo discípulo está llamado a hacer discípulos. Es reproducir vida espiritual, no solo transmitir información, invirtiendo en personas de nuestro círculo de influencia.
Categoría: Devocionales
Dando Frutos Espirituales
Los discípulos genuinos dan frutos espirituales que glorifican a Dios. No se trata de perfección, sino de dirección y crecimiento espiritual visible.
Permaneciendo en Su Palabra
Un discípulo permanece en la Palabra de Dios, no con lecturas superficiales, sino sumergiéndose y permitiendo que las Escrituras lo transformen.
Dejarlo Todo por Seguir a Jesús
Un verdadero discípulo abandona todo obstáculo para seguir a Cristo. Significa dejar de ser rey de la propia vida y entregarle el trono a Jesús.
El Llamado Soberano de Cristo
El discipulado comienza con el llamado soberano de Cristo, no con nuestra decisión. Reconocer esta verdad nos llena de humildad y nos libera de fabricar cristianos.
Pedir Valentía, No Escape
La oración madura pide valentía para obedecer a Dios en medio de las dificultades, no escape de las responsabilidades que Él nos ha dado.
Adorar Antes de Pedir
La oración efectiva comienza con adoración, proclamando la grandeza de Dios antes de presentar nuestras necesidades, poniendo todo en perspectiva correcta.
En Crisis: Buscar la Comunidad de Fe
En tiempos de crisis, la primera reacción debe ser buscar la comunidad de fe y hacer de la oración nuestra respuesta inicial, no nuestro último recurso.
Los Frutos de una Iglesia que Ora
Una iglesia que persevera en oración experimenta frutos sobrenaturales: unidad, generosidad, gozo y el crecimiento que solo Dios puede dar.
La Oración: El Oxígeno de la Iglesia
La oración es el oxígeno espiritual de la iglesia, no un lujo ocasional sino una necesidad vital para una vida cristiana saludable.

