Texto bíblico
«Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado.» — Colosenses 1:13
Reflexión
El evangelio no solo resuelve el problema de nuestra culpa delante de Dios. Produce algo completamente nuevo: una nueva vida bajo un nuevo Rey. Cuando una persona se arrepiente y cree, es trasladada del dominio de las tinieblas al reino de Cristo. Cambia su ciudadanía, su identidad y su propósito.
Dice Romanos 14:8: «Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos». No importa lo que venga, el creyente pertenece a Cristo para siempre. Eso cambia la manera en que vivimos cada día: nuestro tiempo, nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestras prioridades deben reflejar que tenemos un nuevo gobernante.
Vivimos en este mundo, pero con una ciudadanía celestial y una esperanza eterna. No obedecemos a Dios para ganar el cielo, sino porque ya hemos sido recibidos por la obra de Cristo. Esa gratitud debe motivar cada día de nuestra vida hasta que estemos con él para siempre.
Aplicación práctica
- Revisa esta semana tu agenda, tus prioridades y tus decisiones. ¿Reflejan que Cristo es tu Rey? Identifica algo concreto que quieras alinear bajo su señorío.
- Comparte con alguien esta semana —un familiar, un amigo o un compañero de iglesia— algo de lo que aprendiste sobre el evangelio en estos devocionales. El evangelio es una noticia para ser proclamada.
Pregunta de reflexión
¿Tu vida diaria —tu tiempo, tus decisiones, tus relaciones— refleja que perteneces a Cristo y que él es el Rey de tu vida?
Oración sugerida
Señor Jesús, gracias porque me has trasladado de las tinieblas a tu reino. Gracias porque soy tuyo para siempre. Ayúdame a vivir esta semana como un ciudadano del cielo, con mis prioridades y decisiones bajo tu señorío. Que mi vida sea un reflejo de tu gracia y de tu gloria. Amén.

