Texto bíblico
«El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y crean en el evangelio.» — Marcos 1:15
Reflexión
El evangelio no es solo una noticia para escuchar y admirar desde lejos. Es un anuncio que exige una respuesta. Y esa respuesta, según las propias palabras del Señor Jesús, es arrepentimiento y fe.
El arrepentimiento no es simplemente sentir remordimiento o tristeza por las consecuencias del pecado. Es un cambio real de mente y de dirección. Es reconocer que hemos vivido para nosotros mismos, que hemos transgredido la ley de Dios, y volvernos a él abandonando ese camino. La fe, por su parte, no es solo aceptar datos sobre Jesús. Es confiar completamente en él, apoyarse en él como la única esperanza, recibirlo como Salvador y rendirse a su señorío.
Arrepentimiento y fe son como dos caras de la misma moneda: donde Cristo es recibido como Salvador, el pecado deja de ser abrazado como dueño. El evangelio no nos deja como oyentes pasivos. Seguir escuchando sin responder no es neutralidad; es resistir el llamado de Dios.
Aplicación práctica
- Examina tu corazón hoy: ¿Tu arrepentimiento ha sido real, un cambio de dirección, o solo un remordimiento pasajero? Habla con Dios honestamente al respecto.
- Practica hoy una fe activa: en alguna situación donde sientas la tentación de confiar en tus propias fuerzas o recursos, detente y confía conscientemente en Cristo.
Pregunta de reflexión
¿Tu respuesta al evangelio ha sido un arrepentimiento genuino y una fe real en Cristo, o has estado posponiendo esa respuesta esperando un momento más conveniente?
Oración sugerida
Señor, me arrepiento de haber vivido para mí mismo y de haber resistido tu señorío. Hoy quiero confiar completamente en ti, no en mis propias fuerzas ni méritos. Recíbeme por tu gracia, y ayúdame a vivir con un arrepentimiento genuino y una fe real en Cristo cada día. Amén.

