Texto bíblico: «Ustedes, en cambio, se han acercado al monte Sión… y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.» — Hebreos 12:22, 24
Reflexión: La ley revela el pecado, pero no puede quitarlo. Israel en el Sinaí tembló y se alejó porque la ley mostró quiénes eran. Tú y yo hacemos lo mismo: la codicia nos hace sentir que hay una distancia entre la santidad de Dios y nosotros que no podemos cruzar. Pero Cristo obedeció perfectamente lo que el mandamiento exige, cargó toda nuestra codicia en la cruz, y resucitó. Ahora podemos acercarnos confiadamente al trono de gracia, no de lejos como Israel, sino como hijos.
Aplicación práctica:
- La próxima vez que la codicia aparezca, no la escondas ni la ignores: llévala al trono de gracia y dile al Señor: «En este momento no estoy satisfecho contigo. Ayúdame.»
- Termina esta semana agradeciendo a Cristo en oración por ser el Mediador perfecto que cargó tus deseos desordenados en la cruz.
Pregunta de reflexión: ¿Estás llevando tu codicia al Mediador, o la estás escondiendo y cargando solo?
Oración sugerida: Señor Jesús, gracias porque no tengo que alejarme como Israel en el Sinaí. Puedo acercarme a ti con toda mi codicia. Recíbeme como hijo tuyo. Amén.
