Texto bíblico: «Gócense con los que se gozan.» — Romanos 12:15
Reflexión: Si la codicia me lleva a amargarme cuando mi prójimo prospera, el amor me lleva a gozarme con él. Su bienestar no es una amenaza para mí. El mismo Padre que bendice a mi prójimo me bendice a mí como Él quiere. Pero más allá del gozo está la generosidad: el golpe más duro que puedes darle a la codicia. Cada vez que abres la mano para dar, le cierras la puerta al ídolo. La codicia acumula; el amor reparte. Y repartir con liberalidad apaga el romance con las cosas.
Aplicación práctica:
- Esta semana, cuando escuches de una bendición en la vida de alguien, exprésale tu alegría sinceramente, en persona o por mensaje.
- Identifica una forma concreta de ser generoso esta semana —con dinero, tiempo o recursos— y hazlo como acto de guerra contra la codicia.
Pregunta de reflexión: ¿Cuándo fue la última vez que abriste la mano con generosidad y golpeaste la codicia en tu corazón?
Oración sugerida: Señor, dame un corazón que se goce con el bien del prójimo y manos abiertas para dar. Que la generosidad sea el arma con la que peleo cada día contra la codicia. Amén.
