Nuestras palabras tienen un poder que muchas veces subestimamos. El Noveno Mandamiento nos llama a examinar cómo usamos la lengua, qué prohíbe, qué promueve y qué revela sobre nuestro corazón.
Nuestras palabras tienen un poder que muchas veces subestimamos. El Noveno Mandamiento nos llama a examinar cómo usamos la lengua, qué prohíbe, qué promueve y qué revela sobre nuestro corazón.