Dios nos salvó primero por gracia, y los mandamientos son nuestra respuesta de amor, no la condición para ser salvos.
Categoría: Devocionales
Dios Quiso Hablarnos
Los mandamientos no son imposiciones legales, sino un acto de amor donde Dios nos revela su carácter.
El Gran Pastor
Los pastores humanos pueden fallar. Pero hay un Pastor que nunca falla: Jesucristo, que dio su vida por las ovejas y resucitó. Solo Él puede hacernos aptos para hacer la voluntad de Dios.
Humildad en el Liderazgo
La pluralidad expone nuestras falsas identidades y ambiciones. Cuando otros pastores están cerca, nuestro orgullo se hace visible y tenemos la oportunidad de crecer en humildad.
El Regalo de la Pluralidad
La pluralidad protege a la iglesia del autoritarismo y a los pastores del aislamiento. La pluralidad no es un lujo para iglesias grandes; es un diseño para toda iglesia que quiera ser saludable.
Llamados a Pastorear
Pastorear implica mucho más que predicar el domingo. En una cultura que rechaza el involucramiento personal, este llamado es contracultural. Los pastores no son solo comunicadores; son pastores. Y la iglesia necesita permitir que la pastoreen.
La Casa del Dueño
La iglesia no es su proyecto personal, sino "la casa de Dios". Esta verdad fundamental cambia nuestra perspectiva sobre todo lo que hacemos en la iglesia, incluyendo el liderazgo.
La Tristeza que Produce Vida
La tristeza del mundo es el remordimiento por las consecuencias. Es la pena de haber sido descubierto, de haber perdido algo, de tener que enfrentar la vergüenza pública. La tristeza que es conforme a Dios, en cambio, produce arrepentimiento.
El Hueso Fuera de Lugar
Cuando un hermano o hermana persiste en pecado, es como un hueso fuera de lugar dentro del cuerpo de Cristo. No puede funcionar como fue diseñado, y su condición afecta a todo el cuerpo. La disciplina bíblica no busca expulsar al pecador ni hacerle daño; busca encajarlo nuevamente en su lugar para que pueda cumplir el diseño que Cristo le dio.
La Sal que Deja de Salar
Cuando el pecado se tolera y no se corrige, la iglesia comienza a parecerse más al mundo y parece más un club social que la iglesia de Jesucristo. Y cuando eso ocurre, la iglesia pierde todo su poder y toda su fuerza. La disciplina bíblica es el medio que Dios utiliza para que su sal permanezca salada.
