Texto bíblico: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?». «Aquí estoy; envíame a mí.» — Isaías 6:8
Reflexión: Isaías no respondió desde la culpa, sino desde la gratitud. En el versículo 5 decía «¡Ay de mí!»; en el versículo 8 dice «Aquí estoy». La gracia restauró su comunión con Dios y lo preparó para el servicio. La misión comenzó en el corazón de Dios, no en el profeta. Dios no necesitaba a Isaías, decidió utilizarlo, y eso nos enseña que el servicio es un privilegio de la gracia. Tampoco salimos solos: el mismo Dios que envía acompaña, capacita y sostiene.
Aplicación práctica:
1. Identifica el lugar donde Dios ya te ha colocado, tu hogar, iglesia, trabajo o comunidad, y ofrécete conscientemente a Él para servir allí esta semana.
2. Recuerda que decir «aquí estoy» no significa «soy suficiente», sino «mi vida te pertenece». Confía en que Dios capacita a quienes envía.
Pregunta de reflexión: ¿Estás respondiendo al llamado de Dios desde la gratitud por Su gracia, o lo evitas porque sientes que no eres suficiente?
Oración sugerida: Señor, porque me has perdonado y Tu Espíritu me capacita, aquí estoy. Mi vida Te pertenece. Úsame donde me has colocado para Tu gloria. Envíame a mí. Amén.
