Texto bíblico: Juan 21:17 — «Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le respondió: Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero»
Tres preguntas junto a un fuego de brasas, el mismo tipo de fuego donde Pedro negó a Jesús tres veces. No era coincidencia: Jesús estaba abriendo la herida para limpiarla, no para humillarlo. La tristeza de Pedro no fue la desesperación de Judas, sino la que lleva de regreso a Cristo. Y al final, Pedro no apeló a sus méritos ni a su arrepentimiento: se arrojó por completo al conocimiento de su Señor. Cristo vio el amor en su corazón, aun cuando sus caídas parecían decir lo contrario.
Aplicación práctica:
- Si tienes un pecado que llevas cargando en silencio, no te quedes castigándote. Confésalo ante Cristo y descansa en que Él lo sabe todo y sigue restaurando.
- Cuando sientas tristeza por tu pecado, úsala como puerta de regreso a Jesús, no como razón para alejarte de Él.
Pregunta de reflexión: ¿Estás tratando de pagar tu restauración con tristeza o esfuerzo, en lugar de recibirla como gracia?
Oración sugerida: Señor, Tú lo sabes todo. Sabes dónde he fallado y sabes lo que hay en mi corazón. No me acerco con promesas, sino confiando en Tu conocimiento y en Tu gracia. Sáname donde duele. Amén.

