Texto bíblico: «¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para Mis pies, pero ella ha regado Mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos.» — Lucas 7:44
Reflexión: En la misma cena estaban Simón y la mujer pecadora. Uno invitó a Jesús por curiosidad o prestigio; la otra llegó quebrantada por la gracia. Los dos estaban frente al Señor, pero solo uno le amó. Es posible asistir cada domingo, conocer la doctrina y conversar sobre la Biblia, y aun así estar sentados como Simón: evaluando a Jesús sin sentir que lo necesitamos. El amor verdadero a Cristo no nace del interés intelectual, sino del alma que sabe que lo necesita.
Aplicación práctica:
- Examina con honestidad tu motivación al acercarte a Cristo esta semana: ¿vas a Él como quien evalúa o como quien necesita?
- En tu tiempo devocional de hoy, antes de leer o estudiar, pídele al Señor que ablande tu corazón para recibirlo, no solo para analizarlo.
Pregunta de reflexión: ¿Tu relación con Jesús esta semana se parece más a la de Simón o a la de la mujer que lloró a Sus pies?
Oración sugerida: Señor, guárdame de la frialdad religiosa de Simón. Que yo no me acerque a Ti por rutina, sino porque genuinamente sé que te necesito. Quebranta mi corazón y enciende en mí un amor ferviente por Ti. Amén.

