Texto bíblico: Juan 21:22 — «Jesús le dijo: Si Yo quiero que él se quede hasta que Yo venga, ¿a ti qué? Tú, sígueme»
Apenas Jesús dijo «Sígueme», Pedro se volvió a mirar a Juan. La comparación es un hábito muy humano: queremos saber qué les toca a los demás antes de aceptar lo que nos toca a nosotros. Pero Jesús fue claro: la historia de Juan le pertenece a Cristo, no a Pedro. Y a Pedro le repitió, con énfasis, la misma palabra: «Tú, sígueme». No «él», no «ellos»: tú. Cristo tiene una historia para cada uno, escrita con Sus propias manos, con su servicio, su cruz y su final.
Aplicación práctica:
- Esta semana, cada vez que te descubras comparando tu vida, ministerio o sufrimiento con el de otro hermano, detente y repite en voz baja: «Tú, sígueme».
- Revisa si hay algo que Dios te ha mandado claramente y que no estás haciendo porque estás ocupado mirando lo que hacen los demás. Da ese paso esta semana.
Pregunta de reflexión: ¿Estás usando la vida de otro creyente como excusa para no obedecer lo que Cristo te ha pedido a ti?
Oración sugerida: Señor Jesús, perdóname por mirar siempre a los lados. La historia que escribes para otros es Tuya; la mía también. Ayúdame a mantener los ojos en Ti y a seguirte hoy, donde estoy. Amén.

