Texto bíblico: «Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.» — Mateo 24:12–13
Reflexión: Jesús advirtió que la maldad que nos rodea puede enfriar nuestro amor. Cuando el pecado se vuelve normal, el corazón se desgasta. Quien fue herido se siente tentado a responder con rencor; quien vio prosperar la injusticia empieza a pensar que obedecer no vale la pena. Haber sido herido no es un pecado que debas confesar; es un dolor que puedes llevar al Señor. Pero alimentar venganza o incredulidad sí necesita arrepentimiento. Cristo promete sostener al que persevera.
Aplicación práctica:
- Identifica si hay una herida, una traición o una injusticia que ha ido cerrando tu corazón. Llévasela hoy al Señor en oración en lugar de seguir cargándola solo.
- Si hay amargura o incredulidad que has estado alimentando, confiésala a Dios y busca la ayuda de un hermano maduro en la fe.
Pregunta de reflexión: ¿Ha comenzado alguna experiencia dolorosa a enfriarte hacia Cristo, hacia Su iglesia o hacia la obediencia?
Oración sugerida: Padre, traigo a Ti mi dolor y mi cansancio. Guarda mi corazón de la amargura y sostenme en Tu amor hasta el fin. Amén.

