Texto bíblico: «Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio.» — Apocalipsis 2:4–5
Reflexión: La iglesia de Éfeso trabajaba, perseveraba y defendía la sana doctrina. Sin embargo, el Señor veía algo que su buena reputación no podía ocultar: habían dejado su primer amor. Es posible crecer en conocimiento, en servicio y en doctrina, y al mismo tiempo amar menos a Cristo. El corazón nunca se queda vacío; cuando Cristo deja de ser el primero, otro amor ocupa Su lugar. Hoy, antes de mirar tu actividad religiosa, examina tu corazón.
Aplicación práctica:
- Detente hoy y responde con honestidad delante de Dios: ¿Qué ocupa tu primer pensamiento al despertar y tu última mirada antes de dormir? Allí está lo que amas.
- Recuerda el día en que conociste al Señor. Escribe una o dos cosas que sentías entonces por Cristo que hoy extrañas, y llévalas en oración.
Pregunta de reflexión: ¿Hay algo —trabajo, preocupaciones, ministerio, entretenimiento— que haya ocupado silenciosamente el lugar que solo le corresponde a Cristo?
Oración sugerida: Señor, examina mi corazón hoy. Muéstrame si he dejado mi primer amor y dame gracia para volver a Ti con sinceridad. Amén.

