Texto bíblico: «Pues los que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús.» — 1 Timoteo 3:13 (NBLA)
Reflexión: El oficio de diácono no es menor que el de anciano: es un regalo de Cristo para su iglesia. Pablo pide en los diáconos las mismas virtudes de carácter que en los pastores, más la convicción doctrinal y la prueba previa. Quien sirve bien gana algo que el dinero no compra: una posición honrosa y confianza en la fe. El servicio fiel —aunque sea invisible— siempre es visto por Dios y transforma a quien lo ejerce.
Aplicación práctica:
- Identifica una tarea de servicio en tu iglesia que puedas ejercer fielmente esta semana, sin buscar reconocimiento.
- Si manejas información sensible de algún hermano, renueva tu compromiso de guardar discreción y no convertirla en comentario.
Pregunta de reflexión: ¿Sirves en la iglesia porque amas a Cristo y a su pueblo, o porque necesitas ser visto y reconocido?
Oración sugerida: Señor Jesús, tú que viniste no para ser servido sino para servir, enséñame a servir como tú: con humildad, fidelidad y amor genuino. Que mi servicio te glorifique a ti, no a mí. Amén.

