Texto bíblico: «No debe ser un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo. Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia.» — 1 Timoteo 3:6-7 (NBLA)
Reflexión: Pablo advierte sobre dos peligros que abren la puerta al diablo: la inmadurez y la mala reputación. Un líder joven en la fe puede caer en la soberbia si se le da autoridad antes de tiempo. Y un líder sin testimonio fuera de la iglesia daña la credibilidad del evangelio. La madurez espiritual no se mide en años, sino en carácter formado. Y nuestra reputación ante el mundo no es asunto de popularidad, sino de integridad reconocible.
Aplicación práctica:
- Piensa en cómo te perciben quienes te conocen fuera de la iglesia: compañeros de trabajo, vecinos, familiares no creyentes. ¿Tu vida apunta a Cristo?
- Si eres nuevo creyente con deseos de liderar, invierte este tiempo en crecer: lee, aprende, sirve sin título, y deja que tu carácter madure.
Pregunta de reflexión: ¿Hay algún área de tu vida fuera de la iglesia donde tu testimonio no es coherente con lo que confiesas adentro?
Oración sugerida: Señor, guárdame del orgullo y dame un corazón humilde que madure a tu ritmo. Que mi vida sea una carta abierta que otros puedan leer y ver a Cristo en mí. Amén.

