Texto bíblico: «Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos». — Hebreos 7:25
Reflexión: Moisés fue solo una sombra. El Mediador verdadero ya vino, y a diferencia de Moisés, no se limitó a suplicar sin poder expiar el pecado, sino que cargó en la cruz el juicio que merecíamos. Y hoy vive para interceder por nosotros sin interrupción, porque Él mismo nunca muere. Cuando reconozcas tu propio becerro de oro, no tienes que esconderte avergonzado. Tienes un Mediador a quien correr, que intercede por ti delante del Padre ahora mismo y para siempre.
Aplicaciones prácticas:
- Si esta semana identificaste un ídolo en tu corazón, confésalo hoy a Dios con la confianza de 1 Juan 1:9, sabiendo que tu Mediador ya intercede por ti.
- Cada vez que sientas la tentación de tomar el control por tus propios medios, recuerda que tienes un Mediador activo, y acude a Él en oración antes de actuar.
Pregunta de reflexión: ¿Estás corriendo hacia tu Mediador con tu pecado, o sigues intentando esconderlo o manejarlo por ti mismo?
Oración sugerida: Señor Jesús, gracias porque no tengo que esconderme. Tú cargaste el juicio que yo merecía y hoy intercedes por mí. Corro a ti con mi pecado y con mi necesidad, confiando en que eres fiel para perdonar y limpiar. Amén.

