Texto bíblico
«Sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo la ley sino bajo la gracia.» — Romanos 6:13b-14 (NBLA)
Reflexión
La santidad bíblica no consiste solo en dejar de hacer el mal; implica presentar activamente cada parte de nuestra vida al servicio de Dios. Nuestros ojos, lengua, manos, tiempo y recursos pueden ponerse al servicio del pecado o al servicio de la justicia. Pablo nos llama a presentarnos como quienes ya pasaron de la muerte a la vida. No obedecemos para ser aceptados; obedecemos porque ya fuimos aceptados en Cristo. La gracia no nos da permiso para pecar; nos da poder para no hacerlo.
Aplicación práctica
- Elige hoy una parte concreta de tu vida —tu lengua, tus ojos, tu tiempo o tu dinero— y preséntala deliberadamente a Dios para que la use como instrumento de justicia.
- Pregúntate si estás enfrentando el pecado dependiendo de la gracia de Dios o únicamente de tus resoluciones y fuerza de voluntad.
Pregunta de reflexión
¿Hay alguna parte de tu vida que todavía no has puesto a disposición de Dios, y que el pecado sigue reclamando como suya?
Oración sugerida
Señor, me presento hoy ante ti como alguien que ha pasado de la muerte a la vida. Toma mis ojos, mi lengua, mis manos y todo lo que soy. Úsame como instrumento de tu justicia. Amén.

