Introducción
Es interesante observar en los documentales cómo los guardaparques, especialmente en el pasado (los de ahora usan drones y GPS), rastreaban manadas de elefantes. Seguían sus huellas, analizando su tamaño y profundidad, la cantidad de pisadas, el daño a la vegetación y hasta sus heces. A partir de esto, podían estimar el número de ejemplares, identificar si había crías y determinar la ruta que seguían, basándose únicamente en el rastro dejado.
TODOS nosotros estamos transitando el camino de la vida y al igual que las manadas de elefantes, nuestra manera de vivir deja huellas que revelan claramente hacia qué destino nos dirigimos. Dejamos un rastro claro y evidente… ¿Has examinado el camino que llevas? ¿Te has detenido a pensar en tu manera de vivir?
Solo hay dos caminos:
- Los que viven conforme a la palabra de Dios
- Los que viven conforme a sí mismos
La pregunta que quiero responder es: ¿En cuál camino estás? Examinemos el rastro…
I. Rastros en el camino del Justo (V.1-3)
«¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, Ni se detiene en el camino de los pecadores, Ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, Y en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera.» (Salmo 1:1-3)
Lo primero que quiero que veamos:
El texto inicia con la exclamación ¡Cuán bienaventurado! La NTV lo traduce como ¡Qué alegría!
No se limita solo a feliz, dichoso o afortunado… La idea que da es la del estado de un hombre TOTALMENTE alineado con Dios, un hombre que vive correctamente delante de Dios, un hombre plenamente favorecido…
Es la misma expresión o el mismo estado que veremos en otros salmos. Por ejemplo, el Salmo 112:1:
«¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor, Que mucho se deleita en Sus mandamientos.» (Salmo 112:1)
Lo que le da plenitud, dicha, favor y lo alinea con Dios, es que precisamente se deleita en la ley de Dios.
Ese hombre no hace tres cosas:
- No anda en el consejo de los impíos
- No se detiene en el camino de los pecadores
- No se sienta en la silla de los escarnecedores
¿Se dan cuenta? Está haciendo una progresión.
Expliquemos esto: Cuando habla de los impíos, de los pecadores y de los escarnecedores (burlones), está usando diferentes palabras para describir un mismo personaje…
Se está refiriendo a aquellos que viven contrario a la ley de Dios, que rechazan la autoridad divina y distorsionan la justicia… En el original, está describiendo a personas malvadas, rebeldes contra Dios y culpables, están en una condición de enemigo de Dios.
¿Qué es andar en el consejo de los impíos? ¿Qué es detenerse en el camino de los pecadores? ¿Qué es sentarse en la silla de los escarnecedores?
- «Anda en el consejo de los impíos» da a entender que este hombre no se involucra o no se expone al consejo, a las conversaciones… no es influenciado por la manera de pensar de los impíos…
- «Detenerse en el camino de los pecadores» — Detenerse = pararse. Este hombre no se queda, no aprueba, no practica la cosmovisión de los pecadores.
- «Sentarse en la silla de los escarnecedores» es una posición relajada… de comodidad… Este hombre justo no se siente cómodo con aquellos burladores de la fe…
Estos son niveles descendentes de decaimiento espiritual…
El Ps. Dionnis predicó hace un tiempo «Señales de la decadencia espiritual». Hablaba de tres niveles peligrosos del enfriamiento espiritual… «La decadencia espiritual no cae de la noche a la mañana, viene poco a poco y se da de manera sutil.»
Este hombre justo que describe no adopta, no hace parte de sí, la forma de pensar de los impíos… No abraza la cosmovisión de aquellos que son enemigos de Dios… No vive conforme a los principios de aquellos que son detractores, rebeldes y burladores de la ley de Dios…
¿Qué estamos diciendo? El hombre justo que describe este Salmo vive TOTALMENTE alineado con Dios y está plenamente favorecido porque no vive conforme a la cosmovisión de aquellos que no tienen a Dios, no vive en un descenso espiritual gradual, como aquellos que poco a poco van abrazando y haciendo parte de sí el oro y los espejitos que este mundo ofrece…
Pregunta: Si examinas el rastro que vas dejando en tu día a día, ¿Eres tú como ese hombre justo que no vive conforme a la cosmovisión de este mundo? ¿Cuáles conversaciones, conductas, pasatiempos has adoptado como parte de tu día a día? ¿Por quién o por qué te estás dejando influenciar?
Hermanos, empezamos a experimentar el decaimiento espiritual progresivo a medida que comenzamos a adoptar la cosmovisión secular como parte de nuestro día a día…
- Muchas veces puedes empezar andando en conversaciones, teniendo cercanía con comportamientos que no agradan a Dios…
- Luego puede volverse una práctica en la que cada vez te hace «menos ruido» e incluso participas…
- Y al final terminas sentado cómodo, practicando esa vida como parte de tu identidad. (Empiezas a burlarte de la fe)
Hermano que estás aquí:
¡Cuidado donde andas buscando consejo y por quién estás siendo influenciado!
¡Cuidado detenerte en un ambiente o práctica que ofenda a Dios!
¡Cuidado sentarte cómodamente en un estilo de vida que el Señor desaprueba!
¡Cuidado!
Este hombre justo se deleita en la ley de Dios
«Sino que en la ley del Señor está su deleite, Y en Su ley medita de día y de noche.» (Salmo 1:2)
Este hombre ha encontrado disfrute, satisfacción, plenitud en la palabra de Dios… al punto de que en esa «instrucción de Dios» sigue el texto: ¡medita de día y de noche!
Es una reflexión constante y profunda en la ley de Dios… Día y noche, CONSTANTEMENTE es guiado por la palabra de Dios. Los principios que rigen su vida son aquellos que da la palabra…
Habla de alguien que se pasa rumiando, recordando, repitiendo, repasando la palabra de Dios en su cabeza…
Volviendo al Salmo 112:
«¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor, Que mucho se deleita en Sus mandamientos.» (Salmo 112:1)
Imaginen una persona que ha caminado bajo el sol durante días, agotada, con la boca seca… y de repente encuentra un manantial de agua fresca. La engulle con deseo. Ese es el efecto que causa la ley de Dios en el hombre justo que está describiendo este salmo…
Muchos otros salmos resaltan el maravilloso valor de la ley de Dios… Solo quiero citar unos versículos:
«Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío; Tu ley está dentro de mi corazón.» (Salmo 40:8)
«¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, Los que andan en la ley del Señor! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan Sus testimonios, Y con todo el corazón lo buscan!» (Salmo 119:1-2)
«Con todo mi corazón te he buscado; No dejes que me desvíe de Tus mandamientos. En mi corazón he atesorado Tu palabra, Para no pecar contra Ti. Bendito Tú, oh Señor; Enséñame Tus estatutos.» (Salmo 119:10-12)
«¡Cuánto amo Tu ley! Todo el día es ella mi meditación.» (Salmo 119:97)
«¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras!, Sí, más que la miel a mi boca.» (Salmo 119:103)
¡Este hombre justo se deleita en la palabra de Dios!
Pregunta: Si alguien examina el rastro que vas dejando en tu día a día, ¿Podrían decir de ti, ese es un hombre / mujer guiada por la palabra de Dios? ¿Es la palabra de Dios un deleite para ti? ¿Cuál es tu relación con la palabra de Dios? ¿Con qué frecuencia estudias tu Biblia? ¿Sientes que Dios te habla cuando lees la palabra? No estamos hablando de una lectura rápida… Estamos hablando de una reflexión constante.
«Hablamos con pasión sobre deportes, política, de muchos temas de interés con fervor, vemos estadísticas, estudiamos y analizamos diversos temas… Eso no es malo en sí mismo… La pregunta es la siguiente: ¿Qué lugar ocupa la palabra de Dios en tus conversaciones?» — Ps. Miguel Núñez
El resultado: como árbol plantado junto a corrientes de agua
«Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera.» (Salmo 1:3)
¡Es una ilustración poderosa! Es la misma ilustración que vemos en Jeremías 17:7-8:
«Bendito es el hombre que confía en el Señor, Cuya confianza es el Señor. Será como árbol plantado junto al agua, Que extiende sus raíces junto a la corriente; No temerá cuando venga el calor, Y sus hojas estarán verdes; En año de sequía no se angustiará Ni cesará de dar fruto.» (Jeremías 17:7-8)
¿Qué nos enseña esta ilustración? Los que son del campo saben que un árbol plantado de esta forma está firme, tiene raíces profundas, está sano y robusto, tiene agua suficiente… Y aunque venga el calor y el difícil tiempo de sequía, estará firme, verde y dando frutos…
Este hombre justo se mantiene firme espiritualmente a pesar de los momentos y situaciones difíciles, de crisis… Se mantiene dando frutos en el Señor y prospera espiritualmente, creciendo de manera sostenida… Goza de la presencia y el favor de Dios a pesar de las circunstancias…
La idea que vimos en los V.1-3 es esta: El hombre justo no adopta la cosmovisión o estilo de vida de los impíos, muy por el contrario, adopta (hace parte de sí) la ley de Dios como su mayor deleite, dejándole como resultado una vida alineada con Dios, favorecida, plena, de dicha y satisfacción, al punto que se planta como un árbol firme que da frutos y prospera.
Pregunta: Viendo los rastros que deja este hombre justo… ¿Entiendes que te describe? ¿Se parece al rastro que estás dejando? Que el Señor nos ayude a examinar nuestro camino…
II. Rastros en el camino del impío (V.4)
«No así los impíos, Que son como paja que se lleva el viento.» (Salmo 1:4)
La primera parte del versículo 4 está diciendo que el camino del impío es totalmente contrario, totalmente opuesto al camino del justo que ya vimos…
- El impío anda en sus propios consejos
- El impío se detiene en sus caminos
- El impío se sienta cómodamente en la silla de su cosmovisión
- El impío no se deleita en la palabra de Dios, ni medita constantemente en ella
Por esta razón, el impío no es un árbol robusto, bien plantado, con raíces profundas y frutos abundantes… No, es como una simple paja que se lleva el viento (NTV: paja inútil esparcida por el viento). No tiene peso…
Note algo interesante. El texto NO dice:
- «No así los pobres que son como paja que se lleva el viento»
- «No así los ricos, no así los intelectuales, no así los ignorantes, no así los enfermos o sanos»
Dice: «No así los impíos / malos». Habla de una condición del alma, habla de una condición de aquellos que viven contrario a Dios… Abarca a todo tipo de persona…
El impío es aquel que vive de espaldas a Dios, es aquel que vive sin tomar en cuenta a Dios… Es considerado enemigo de Dios.
«El impío, en la arrogancia de su rostro, no busca a Dios. Todo su pensamiento es: «No hay Dios».» (Salmo 10:4)
Demasiado orgulloso / arrogante como para buscar a Dios (vive entendiendo que Dios está muerto).
Son aquellos que practican el pecado como su estilo de vida… Con un corazón endurecido y lleno de necedad para las cosas de Dios…
Amigo que estás aquí, si examinamos el rastro que vas dejando en tu vida, posiblemente este hombre impío, orgulloso, que vive de espaldas a Dios, te está describiendo a ti…
Permíteme decirte que la mayor grandeza en esta tierra, del hombre sin Dios, es comparada a la simple paja que se lleva el viento…
III. Destino eterno al que conducen (V.5-6)
«Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque el Señor conoce el camino de los justos, Pero el camino de los impíos perecerá.» (Salmo 1:5-6)
El juicio del impío (V.5)
Ese «por tanto» está conectando la idea anterior… ¿Cuál? Los impíos son como una simple paja que se lleva el viento…
La idea es esta: «Como el impío vive contrario a la ley de Dios, no tiene peso, ni raíz para sostenerse en el juicio de Dios.» Por tal razón, ¡serán condenados! La palabra impío o malvado aquí, significa culpable…
No existe forma en que los enemigos de Dios puedan estar de pie (salir victoriosos) en el juicio de Dios… No podrán recibir el mismo trato que los justos… El impío será condenado en el juicio de Dios.
El Señor conoce el camino de los justos (V.6)
Algo que podemos identificar, es que el Señor no está ajeno al destino que conducen ambos caminos… Dios no es indiferente al comportamiento de los seres humanos.
El texto dice que Dios conoce; la palabra en el original es poderosa: Dios «reconoce como suyos» — habla de una relación… Dios reconoce como suyos en una relación a aquellos que viven en un camino de justicia… Su fin será de bendición.
Por el contrario, aquellos que viven un camino de enemistad contra Dios, están transitando a una condenación eterna, a una destrucción más allá de lo físico… No habrá pero que valga.
Pregunta: Examinado tus rastros, lo que vas dejando en tu trayecto de vida… ¿Estás transitando el camino de los justos o estás amoldado al camino de los impíos? ¿En cuál camino estás? Solo son dos caminos…
Existe una poderosa verdad de la cual no podremos escapar: Dios conoce nuestro camino.
Reflexión Final
Para los creyentes
Es posible que estés en una espiral espiritual descendente… Es posible que estés decayendo espiritualmente poco a poco….
- Ya estás andando en el consejo de los impíos
- Quizás te estás deteniendo (entretenido) en el camino de los pecadores
- Posiblemente te estés sentando (te sientas cómodo / no te moleste / te hayas acostumbrado) a la vida de pecado de tus amigos al punto que la practicas…
- O quizás no ves deleite en la palabra de Dios… te resulta un libro incómodo, pesado y aburrido… Escuchas los mensajes y no arde fuego en tu corazón…
Si ese es tu caso, ES QUE NO CUMPLES CON EL ESTÁNDAR DE ESTE HOMBRE JUSTO.
¿Pero sabes qué? Hubo uno que sí pudo, que cumplió a cabalidad toda la ley de Dios, que NUNCA anduvo en el consejo de los impíos, nunca se detuvo en el camino de los pecadores, nunca se sentó en la silla de los escarnecedores y hacía de la ley de Dios su deleite… ¡Jesucristo el Justo!
¡Jesucristo el Justo! ¡En Él eres justificado! Él pagó el precio que tú y yo no podíamos pagar y vivió la vida que tú y yo no podíamos vivir… ¡Volvámonos a Cristo en arrepentimiento y fe!
Para los inconversos
- Tu condición actual es de «enemigo de Dios»
- Por tanto, tus rastros evidencian que estás camino a una condenación eterna
- Puedes acumular títulos universitarios, acumular riquezas, bienes materiales, tener poder y relaciones, alcanzar fama… Cuando estés frente a Dios, serás una simple paja llevada por el viento
- Si no has entregado tu vida a Jesús, eres como una simple paja, estás desperdiciando tu vida sin sentido
Entrega tu corazón a Cristo ahora que estás a tiempo… Mañana puede ser muy tarde.
