Texto bíblico
«Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre.» — Hechos 1:4
Reflexión
Cristo dio una orden clara: quédense en Jerusalén. No fue una sugerencia, fue un mandato. Y ellos obedecieron. Cuando llegó Pentecostés, estaban allí. La obediencia es el requisito indispensable para ser usado por Jesús. Un discípulo que vive según su propia voluntad es inútil para la misión. Así como Cristo dijo que no vino a hacer su voluntad sino la del Padre, nosotros también debemos someter nuestra agenda a la suya. La Gran Comisión requiere gran sumisión.
Aplicaciones prácticas
- Identifica un área de tu vida donde estás siguiendo tu propia voluntad en lugar de la de Dios, y entrégasela hoy.
- Lee Juan 17:18 y medita en que fuiste enviado como Cristo fue enviado, con la misma disposición de obediencia.
Pregunta de reflexión
¿Hay algún mandato claro de Dios que hayas estado posponiendo o ignorando?
Oración sugerida
Señor Jesús, como tú viniste a hacer la voluntad del Padre, ayúdame a someter mi voluntad a la tuya. Que mi vida esté marcada por la obediencia genuina, no por conveniencia. Úsame como un instrumento útil en tus manos. Amén.

Leave a Reply
You must be logged in to post a comment.