Texto bíblico: «Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.» — Romanos 5:5
Reflexión: Tu amor por Cristo no se reaviva con más fuerza de voluntad. El fuego lo enciende Dios. Fuiste justificado, tienes paz con Él y te fue dada entrada a Su gracia; todo es recibido, no ganado. Y el Espíritu derramó en tu corazón el amor de Dios, no como un goteo, sino como un torrente. Ese amor no se ha secado. Cuando sientas tu corazón frío, no empieces preguntándote cuánto amas a Dios; empieza recordando cuánto te ama Él.
Aplicación práctica:
- Lee Romanos 5:1–5 despacio hoy. Detente en cada bendición recibida: justificación, paz, acceso a Su gracia. Agradece a Dios por cada una en voz alta.
- Pídele al Espíritu Santo que haga real en tu interior el amor de Dios, especialmente en el área donde más frío sientes tu corazón.
Pregunta de reflexión: ¿Estás intentando encender tu amor por Cristo desde dentro de ti mismo, en lugar de volver a contemplar cuánto te ama Él?
Oración sugerida: Señor, no tengo fuego propio. Haz que Tu Espíritu derrame de nuevo en mi corazón la realidad de Tu amor. Amén.

