Texto bíblico
«La sangre les será a ustedes por señal en las casas donde estén. Cuando Yo vea la sangre pasaré de largo, y ninguna plaga vendrá sobre ustedes para destruirlos cuando Yo hiera la tierra de Egipto.» — Éxodo 12:13
Reflexión
Los israelitas no eran mejores que los egipcios. En sus corazones también había idolatría. Sin embargo, Dios en su misericordia proveyó un medio de protección: la sangre del cordero en la entrada de sus casas. No fue su mérito lo que los salvó, sino la señal de esa sangre. De la misma manera, no es nuestra bondad lo que nos libra del juicio de Dios, sino la sangre de Cristo, nuestro verdadero Cordero pascual.
Aplicación práctica
- Examina si estás confiando en tu propio esfuerzo moral para estar bien con Dios, y recuerda que solo la obra de Cristo te protege del juicio.
- Agradece hoy en oración, de manera específica, que Dios proveyó en Cristo el único medio de salvación.
Pregunta de reflexión
¿Estás descansando genuinamente en el sacrificio de Cristo como tu única protección ante el juicio de Dios, o estás confiando en algo más?
Oración sugerida
Señor, gracias porque no me pediste que fuera suficientemente bueno, sino que me diste a tu Hijo como mi Cordero. Ayúdame a descansar cada día en su sangre y no en mis propias fuerzas. Amén.

