Texto bíblico: «La avaricia… es idolatría.» — Colosenses 3:5
Reflexión: La codicia no es solo un defecto de carácter. Pablo la llama idolatría porque cuando codiciamos, la cosa deseada ocupa el lugar que solo le pertenece a Dios: la fuente de nuestra satisfacción y seguridad. Y cuando anhelamos tan intensamente lo que Dios no nos ha dado al punto de perder el gozo, estamos acusando a Dios de habernos dado poco. Eso también es codicia. La codicia, además de ser idolatría, es incredulidad: no creer que Dios es suficiente para nosotros.
Aplicación práctica:
- Identifica una cosa que deseas intensamente y que aún no tienes. Confiésala al Señor si ha ocupado en tu corazón el lugar que solo Él merece.
- Medita en una bendición concreta que Dios ya te ha dado y dale gracias por ella hoy, en voz alta o por escrito.
Pregunta de reflexión: ¿Hay algo que anhelas tanto que, sin darte cuenta, has acusado a Dios de ser injusto contigo por no dártelo?
Oración sugerida: Padre, perdóname por convertir mis deseos en dioses y por acusarte de no ser suficiente. Tú eres bueno y todo lo que me das es perfecto. Ayúdame a creerte hoy. Amén.
